No, no voy a hacer una revisión de Openmandriva, más bien un repaso, un oprobio, un escarnio y muy por lo alto porque no merece la pena.

De verdad, creo que empezando por el nombre, esta distribución mejor que no existiera antes de presentarnos lo que nos presenta.

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Openmadriva LX 4.0 sólo tiene nombre. Un nombre que por cierto, deberían de retirar y dejarlo sólo en Open o bien OpenFedora porque de Mandriva ya no tiene nada. El único nexo con la familia Mandriva es el pack de iconos. Nada más.

 

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Otrora, Openmadriva gozaba del poderoso RPMDrake, Drakconf, un Centro de Control poderoso al estilo Yast de Opensuse. Ahora nos encontramos con una ventana de bienvenida y ayuda con unos enlaces a algunas categorías de Systemsettings de Plasma, es decir, de Preferencias del sistema.

En la imagen de arriba, el Centro de Control de Openmandriva no funciona. Posiblemente esté missing como otras cosas. Actualizar el sistema tampoco funciona. Los demás botones son enlaces a Preferencias del sistema.

RPMDrake ha sido sustituido por DNFdragora. URPMI ya no existe, en su lugar gobierna DNF. Es decir, Openmadriva adopta el gestor de paquetes de Fedora desde la línea de comandos hasta su interfaz gráfica de gestión de software.

Por lo demás, el consumo de memoria al inicio no está tan mal, algo más de 450 MB, que no es mucho. En el apartado de programas viene muy bien surtido aunque se demoran unos tres segundos para iniciarse.

 

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El instalador, Calamares, es también algo en lo que se aleja de la familia Mandriva. Y va fenomenal, una imagen vale más que mil palabras, como la captura inferior.

 

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En definitiva, Openmandriva tiene una interfaz gráfica muy bonita pero no hay más.

Openmandriva no está a la altura de ROSA, ni PCLinux y mucho menos de Mageia. Tiene sus propios repositorios, eso sí, los gestiona DNF pero todavía no usa los repos de Fedora. Lo mismo y es cuestión de tiempo.

 

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C.C